martes, 27 de marzo de 2012

Ya es hora de que suene la alarma: la amenaza de infecciones de gonorrea sin tratamiento


Durante los últimos tres años el astuto gonococo es menos susceptible a nuestro último sistema de defensa antimicrobiano, amenazando nuestra capacidad de curar la gonorrea y prevenir sus secuelas.

La gonorrea es una infección de transmisión sexual provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo. La gonorrea está entre las infecciones de transmisión sexual más comunes del mundo: es la segunda enfermedad de declaración obligatoria más frecuente en Estados Unidos, con más de 600.000 casos anuales.

Cuando la gonorrea no se trata, puede ocasionar graves problemas de salud. En mujeres, puede causar la enfermedad inflamatoria pélvica y complicarse con lesiones en las trompas de Falopio, producir infertilidad o aumentar el riesgo de un embarazo ectópico. En mujeres embarazadas, puede transmitir la infección al bebé y provocarle ceguera, infección en las articulaciones e incluso la muerte. En hombres, puede provocar epididimitis, una afección dolorosa de los conductos de los testículos que si no se trata puede provocar infertilidad. En algunos casos la gonorrea puede llegar a ser mortal. Además, las personas con gonorrea pueden infectarse más fácilmente con el VIH.

 
Neisseria gonorrhoeae es una bacteria Gram negativa
 que típicamente aparece agrupada en forma de diplococos.

El tratamiento de la infección es con antibióticos. Sin embargo, Neisseria gonorrhoeae siempre ha desarrollado rápidamente resistencia a los antibióticos: en los años 40 aparecieron las primeras cepas resistentes a las sulfanilamidas, en los 80 a las penicilinas y tetraciclinas, y el en año 2007 a las fluoroquinolonas. Actualmente el tratamiento recomendado se limita a las cefalosporinas denominadas de tercera generación.

Las cefalosporinas son un grupo de antibióticos del tipo de los beta-lactámicos, y como las penicilinas actúan sobre la pared celular de las bacterias, interfiriendo con la síntesis del peptidoglicano. Las cefalosporinas son agrupadas en "generaciones" por sus características antimicrobianas.

Pero en Neisseria gonorrhoeae la susceptibilidad a las cefalosporinas se está desarrollando rápidamente. La resistencia a este antibiótico resulta de la combinación de varias mutaciones genéticas, en los genes penA (que codifica para una proteína que une penicilina), penB (que afecta a la entrada del antibiótico a través de una proteína de membrana externa) y mtrR (un represor de un sistema transportador. Además, estas mutaciones que generan resistencia pueden transferirse de unas bacterias a otras, lo que hace que la resistencia se extienda por el planeta con cierta facilidad. Por ejemplo, el primer caso de disminución de la sensibilidad a una cefalosporina se encontró en el año 2003 en Japón, y en el 2010 ya se aislaron cepas similares en Noruega y en Estados Unidos. Los autores, por tanto, anticipan que la aparición y extensión de cepas de gonococo resistentes a las cefalosporinas es cuestión de muy poco tiempo.

Aunque las cefalosporinas de tercera generación son todavía efectivas contra la mayoría de las cepas de gonococo es de suma importancia controlar su extensión y tomar medidas para reducir las consecuencias de la aparición de este tipo de resistencias. Los autores sugieren de forma prioritaria el realizar un correcto tratamiento de la infección y una vigilancia de los casos en los que el tratamiento con cefalosporinas falle.

The emerging threat of untreatable gonococcal infection. Bolan, G.A., et al. N Engl J Med. 2012, 366(6):485-7.

2 comentarios:

  1. No seria este un caso clinico indicado para un tratamiento con fagos?

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    1. Interesante pregunta. Habría que estudiarlo a fondo, no se cuántos fagos virulentos tiene Neisseria. Además, Neisseria presenta una muy alta variabilidad antigénica, es posible que aparezcan también cepas resistentes al fago con rapidez.

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