domingo, 1 de abril de 2012

¿Pero tiene sentido hoy en día dedicar dinero a la ciencia?: Renato Dulbecco


Hace unas pocas semanas (el 19 de febrero) falleció en su casa en La Jolla (California), Renato Dulbecco, tres días antes de celebrar su 98 cumpleaños. Una vida dedicada a la ciencia (y a la música, una de sus grandes aficiones), y un ejemplo de la “fuga de cerebros” que siguió a la Segunda Guerra Mundial, y que todavía hoy continúa (y desgraciadamente continuará) en nuestro país.

Renato nació y se educó en Italia, y poco después de la guerra se fue a Estados Unidos. Comenzó a trabajar con el también italiano Salvador Luria, en la Universidad de Indiana, con bacteriófagos (virus que infectan bacterias). Descubrió el fenómeno de la fotorreactivación de los bacteriófagos inactivados con luz ultravioleta. ¿Qué sentido puede tener después de una guerra mundial dedicarse a estudiar cómo funcionan los virus que infectan la bacteria Escherichia coli?. Ciencia básica que muchos podrían considerar una perdida de tiempo y dinero. Allí conoció y se hizo amigo de James Watson (codescubridor de la estructura del ADN), que entonces era estudiante en el laboratorio de Luria. Unos años después, invitado por Max Delbrück, se incorporó al California Institute of Technology (Caltech). Allí, gracias a lo que había aprendido trabajando con bacteriófagos, desarrolló la técnica del cultivo celular para cultivar y aislar virus que infectan células animales. Empleando esa técnica pudo estudiar las propiedades biológicas del virus de la polio. Esta técnica de cultivo celular que él desarrolló permitió la investigación de la biología y genética de muchos otros virus, y ha sido una técnica esencial para el desarrollo de la virología. En 1963, se incorporó al Salk Institute (del que llegó a ser Presidente) para investigar los mecanismos por los cuales algunos virus pueden transformar las células en tumores. Durante esos años, demostró que el ADN del virus SV40 (un virus que infecta a los monos) es capaz de integrarse en el genoma de la célula huésped, transformando la célula normal en una célula maligna o cancerosa. En 1975, junto con David Baltimore y Howard Temin, recibió el Premio Nobel por sus descubrimientos que demuestran la relación entre los virus, el material genético de la célula y el cáncer.


Renato Dulbecco (22 de febrero de 1914, Catanzaro, Italy /
19 de febrero de 2012, La Jolla, CA, USA).

Con gran visión de futuro, en 1986 escribió un artículo en la revista Science en el que sugería la necesidad de secuenciar y catalogar todos los genes humanos. El artículo tuvo una gran resonancia, al principio negativa, pero finalmente ayudó al diseño y puesta en marcha del Proyecto Genoma Humano.
Durante unos años volvió a su Italia natal para dirigir el Proyecto Genoma Italiano, pero decepcionado por la falta de apoyo y financiación (les suena?), se volvió definitivamente a Estados Unidos. Una historia que se repite de forma sistemática en muchos países europeos, y que demuestra una vez más la política cortoplacista de muchos dirigentes que no ven que apoyar e invertir en ciencia es desarrollo y futuro.

Renato Dulbecco comenzó trabajando con bacteriófagos y logró demostrar la relación entre virus, genes y cáncer: cómo algunos virus son capaces causar cáncer al insertar sus propios genes en el cromosoma de la célula que infectan. Un ejemplo de que invertir en ciencia, en ciencia básica, es invertir en futuro, progreso y desarrollo. Descanse en paz.


Renato Dulbecco: Viruses, genes, and cancer. Eckhart, W. PNAS, March 27, 2012 vol. 109 no. 13: 4713-4714.

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