lunes, 5 de noviembre de 2012

TB or not TB, that is the question?: identifican una cepa de Mycobacterium tuberculosis en restos óseos de una adolescente enterrada en el siglo XIX

Mycobacterium tuberculosis es el agente causante de la tuberculosis (TB), un viejo conocido del ser humano.  Algunos calculan el origen de esta bacteria hace unos 3 millones de años, y se estima que la TB ha afectado a la población humana desde hace más de 8.000 años. En Europa se extendió rápidamente durante el siglo XVII. Por ejemplo, en Londres en el siglo XIX una de cada cuatro muertes era debida a esta infección. La gran densidad de población asociada a zonas urbanas son las condiciones óptimas para la transmisión aérea de este patógeno. Los programas de vacunación y los quimioterápicos permitieron el control de la enfermedad, pero en 1993 la OMS declaró la TB como una nueva emergencia global. Se calcula que actualmente un tercio de la población mundial tiene TB latente y, después del VIH, es el agente infeccioso que más gente mata: en el año 2001 contrajeron TB unos 8,8 millones de personas y 1,3 millones murieron.



Existen más de 100 especies distintas del género Mycobacterium, la mayoría no son patógenas y se encuentran en el suelo y en el agua. La TB está causada por bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis. Normalmente la infección afecta al sistema respiratorio, pero en algunos casos también puede manifestarse con lesiones en los huesos.

Hace ya varios años, se identificaron restos de ADN de Mycobacterium tuberculosis en esqueletos y momias humanas de más de 2.500 años de antigüedad. Sin embargo, hasta ahora no había sido posible identificar un genotipo detallado de estas cepas antiguas.  Los nuevos métodos de secuenciación son capaces de generar secuencias del genoma a partir de pequeñas cantidad de material lo que permite realizar análisis polimórficos e identificar genotipos. Esta aproximación es la que han empleado por primera vez un grupo de investigadores británicos, según publica PNAS, para identificar el genotipo de una cepa antigua de Mycobacterium tuberculosis. Las muestras empleadas han sido restos óseos de una joven adolescente enterrada a finales del siglo XIX en la cripta de St. George en Leeds (West Yorkshire, Inglaterra). Por las características de sus restos se supone que falleció de TB ósea. Los autores detallan también cómo han evitado la contaminación de las muestras con ADN de Mycobacterium tuberculosis recientes o de otras especies de Mycobacterium ambientales. 

Mediante esta tecnología obtuvieron 664.500 lecturas del genoma que les permitieron analizar la mayoría de los marcadores que se utilizan para tipificar Mycobacterium (SNPs, inserciones/deleciones y secuencias de inserción). Tras tipificar la cepa y compararla con otros grupos de Mycobacterium, los datos sugieren que esta cepa antigua no es frecuente hoy en día, y es distinta de las que se aíslan actualmente entre la población. Además, podría estar relacionada con las cepas de Mycobacterium presentes en Norteamérica a principios del siglo XX. Este trabajo demuestra que los nuevos métodos de secuenciación permiten obtener datos detallados del genoma de cepas antiguas y posibilita comparar cepas de distinto origen geográfico y de diferentes épocas. Se trata, por tanto, de trabajos de “arqueología microbiana”: identificar y seguir la pista a microbios antiguos.

Otras entradas en microBIO que te pueden interesar:





Bouwman, A., et al. (2012). Genotype of a historic strain of Mycobacterium tuberculosis Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.1209444109

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada