miércoles, 17 de abril de 2013

Una docena de razones por las que es tan difícil curar el SIDA


Desde que se descubrió el primer caso en 1981, ha habido unos 60 millones de personas infectadas de las cuales 25 millones han muerto por su causa. El SIDA sigue siendo una enfermedad incurable. Solo se conocen dos casos: el primero, el "paciente de Berlín", Timothy Brown, que supuestamente se curó tras recibir un trasplante de médula ósea de un donante genéticamente resistente al VIH; y el segundo el caso del bebe que acaba de ser noticia en EE.UU. Pero, ¿por qué es tan difícil curar el SIDA?

1. El SIDA está causado por un virus, el VIH. El SIDA es el final de la infección por el virus VIH. Los antibióticos no son efectivos contra los virus. Los antivirales son muchos más difíciles de obtener, entre otras cosas porque los virus son parásitos intracelulares, es decir, que se multiplican dentro de las células y esto hace que los antivirales tengan más efectos secundarios que los antibióticos.

2. La enorme variabilidad del VIH. El VIH es mucho más variable que el virus de la gripe, por ejemplo. Uno de los factores que más contribuye a ello es que su genoma es de tipo ARN y que su replicación depende de la enzima retrotranscriptasa. Esta enzima tiene una tasa de error (mutación) muy alta, comete muchos fallos al copiar el genoma y la reparación de esos errores es más difícil en el caso del ARN.

3. El VIH se multiplica a gran velocidad. El virus se multiplica tan rápidamente que podemos llegar a tener cientos de millones de partículas virales en un mililitro de cultivo. En un mismo paciente se pueden aislar estirpes de VIH genéticamente distintas a lo largo de su vida.

4. Existen varios tipos distintos de VIH. No existe un único tipo de VIH, hay varios VIH diferentes, genéticamente distintos y cuyo origen también es diferente. El VIH de tipo 1 (VIH-1) que a su vez se divide en cuatro grupos distintos (M, N, O y P), y el VIH de tipo 2 (VIH-2) con ocho grupos diferentes. El VIH-1 del grupo M es responsable del 97% de los casos de SIDA y está distribuido por todo el planeta. Además, dentro del grupo M se han descrito hasta nueve subtipos genéticos distintos, designados con las letras A, B, C, D, F, G, H, J y K. También se han aislado VIH híbridos o mezcla de estos subtipos, denominadas formas recombinantes. El VIH-2 es menos contagioso, produce una enfermedad menos agresiva, es endémico del África Occidental y es raro encontrarlo fuera de esta región.

5. El tratamiento antirretroviral puede fallar. Esta enorme variabilidad del VIH es la causa de que los tratamientos no sean muchas veces eficaces. Se conocen más de 60 mutaciones en el genoma del VIH que hace que éste sea resistente a más de 15 fármacos distintos y produzcan más de un 50% de los fallos terapéuticos. Para evitar estas resistencias, los tratamientos combinan tres fármacos, la denominada triple terapia, dos inhibidores de la retrotranscriptasa y un inhibidor de una proteasa del virus. Requiere además un seguimiento médico del enfermo.

 6. El tratamiento es caro e incómodo. La triple terapia debe mantenerse de por vida, suele requerir varias dosis diarias, tiene efectos secundarios importantes y es caro en muchos países. Todo esto dificulta que muchas personas puedan tener acceso y seguir dichos tratamientos.

7. No hay una vacuna efectiva. Esta variabilidad también hace que la obtención de una vacuna sea francamente difícil. La esperanza está puesta en las vacunas terapéuticas. Las vacunas clásicas son preventivas, es decir, impiden que se desarrolle el virus en personas no infectadas. Por ejemplo, la vacuna contra la polio evita que el virus de la polio se desarrolle y nos previene de la enfermedad. Pero con el VIH esto es muy difícil, por la gran variabilidad del virus. Por eso, en lo que se trabaja es en una vacuna terapéutica, es decir, una terapia que ayude a controlar la infección por el VIH en personas ya infectadas. Se trata de una vacuna que cure el VIH con un solo pinchazo en vez de la triple terapia. Las vacunas terapéuticas contra el VIH tienen el objetivo de reforzar la respuesta inmune del cuerpo contra el VIH con el fin de controlar mejor la infección. En la actualidad, no hay vacunas terapéuticas autorizadas pero sí varias pruebas en ensayos clínicos prometedores.

8. El VIH destruye nuestras defensas. Infecta un tipo de células sanguíneas, los denominados linfocitos T CD4, que son como el director de orquesta de nuestras defensas, de nuestro sistema inmune. Dentro del linfocito el virus se multiplica y la célula acaba muriendo. Al final, la población de estas células del sistema inmune disminuye tanto que es como si el enfermo se quedara sin defensas. Es entonces cuando otros microorganismos oportunistas (otros virus, bacterias u hongos) aprovechan la inmunodepresión y el enfermo padece infecciones mortales (tuberculosis, neumonías, infecciones por herpes, salmonelosis, candidiasis) o algunos cánceres raros tipo sarcomas o linfomas. En condiciones normales, el sistema inmune de una persona sana las mantendría a raya, pero la inmunodepresión que causa el VIH hace que sean mortales.

9. El VIH juega al escondite. El virus puede infectar también otras células en las que puede quedar latente durante mucho tiempo. El virus puede pasar desapercibido, escondido entre nuestras células, casi indetectable, esperando el momento para reactivarse.

10. El SIDA tiene una fase de latencia que puede durar años. Tras la infección, hay una primera fase aguda que puede durar semanas o meses y después una fase de latencia, sin grandes síntomas aparentes, en la que el enfermo puede no ser consciente de la infección. Pueden pasar muchos años sin que la persona tenga síntomas aparentes y mientras puede seguir infectando a otras personas.

11. La infección por HIV sigue siendo un estigma social. Todavía mucha gente sigue viendo a las personas VIH positivas como apestados y muchas personas no se hacen las pruebas diagnósticas por miedo o vergüenza.

12. Más del 90% de los casos de SIDA están en países en vías de desarrollo. Se calcula que solo en África puede haber 11 millones de niños huérfanos de padre y madre por el SIDA. Los tratamientos son muy caros para muchos de estos países. Además, la discriminación de la mujer en las sociedades de esos países dificulta su tratamiento y facilita la extensión de la enfermedad.


Aunque de momento no haya vacuna y los efectos secundarios de la terapia sean importantes, los tratamientos actuales antirretrovirales han conseguido hacer del SIDA una enfermedad crónica: se pueden estar muchos años con tratamiento con una calidad de vida aceptable y evitando que aparezcan los síntomas del SIDA. La combinación de prevención, diagnóstico y tratamiento reducirá significativamente la incidencia de esta enfermedad en el futuro.


Esta entrada fue publicada el 21 de marzo de 2013 en la web una docena de …

3 comentarios:

  1. Debido a que la enzima retrotranscriptasa tiene una tasa de error (mutación) muy alta,se debe hacer mucho enfasis en su estudio para la fabricacion de nuevos medicamentos retrovirales.
    MD Elvir

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por ser tan claro en su informacion.

    ResponderEliminar