martes, 4 de junio de 2013

¿La vida en Marte?: extremófilos


Los microbios tienen mucho que ver con la vida extraterrestre. Cuando los científicos hablan de vida en otros planetas no están buscando hombrecillos verdes con antenas, sino microbios. Algo parecido a las bacterias que conocemos pero que sean capaces de vivir en ambientes tan inhóspitos como puede ser Marte: una atmósfera enriquecida en CO2, temperaturas entre -100ºC y 30ºC, campo magnético muy débil, menor gravedad, mayor radiación, inexistencia de agua líquida, …


Por eso, conocer los microbios terrestres capaces de sobrevivir en ambientes extremos puede darnos pistas de cómo podría ser la vida en otros planetas. Nosotros, y la mayoría de los seres vivos, estamos adaptados a vivir en las condiciones que denominamos “normales”: 25ºC, un pH neutro (pH = 7) y una salinidad de aproximadamente un 3%. Pero existen algunos microbios que, no solo resisten sino que necesitan para vivir unas condiciones extremas de temperatura, salinidad, acidez, radiación o presión atmosférica. Son los denominados extremófilos, microbios que viven en lo imposible. Veamos algunos ejemplos, los record Guinness.

Methanopyrus kandleri es una arquea hipertermófila (que le gusta el calorcito) con una temperatura óptima de crecimiento de 98ºC. Esto quiere decir que si intentas cultivarla a 37ºC simplemente no crece, cuando mejor se encuentra para crecer es a 98ºC, casi en agua hirviendo!. Es capaz de sobrevivir a los 110ºC e incluso varias horas a 130ºC. No se conoce otro ser vivo capaz de resistir esas temperaturas. Esta bacteria se ha aislado de chimeneas negras submarinas a más de 2.000 metros de profundidad en el golfo de California. No necesita oxígeno para sobrevivir y es capaz de producir gas metano (CH4) a partir de hidrógeno y CO2.

Psychromonas ingrahamii es una proteobacteria, en el otro extremo de resistencia a la temperatura, en este caso a las bajas temperatura (psicrófilo, a esta le gusta el frío). Se aisló del mar helado de Alaska y crece a -12ºC, la temperatura de crecimiento más baja de un ser vivo, … de momento. Te puede crecer por tanto en el congelador de casa!

A Natronobacterium magadii lo que le gusta es la sal (es un halófilo extremo) y  ambientes alcalinos. Es una arquea aerobia que se ha aislado de lagos hipersalinos y con alto pH. Donde mejor se encuentra es a concentraciones de sal de 3,5 M y puede crecer con un pH superior a 11, como el amoniaco de casa!. Otra arquea que también se encuentra muy cómoda en sal es Halobacterium salinarum, que aunque crece a temperaturas de 37ºC, necesita concentraciones de sal saturantes por encima de 4,0 M. Para que te hagas una idea el agua de mar tiene una concentración de sal de unos 0,5M.

Picrophilus oshimae es una arquea japonesa, quiero decir que se aisló por primera vez en Japón, en un cráter volcánico rico en azufre, que no es un lugar muy agradable para vivir. Del grupo de los Thermoplasmata, es un termófilo que crece entre 45-65ºC, con una temperatura óptima de 60ºC. Pero quizá lo más característico es que el es ser vivo capaz de vivir a pH más bajo, su pH óptimo para crecer es de 0,7 y es capaz de multiplicarse a pH = 0,06!. Por eso decimos que es un acidófilo extremo (le gusta la acidez). Por cierto, no intentes meter el dedo en un líquido con un pH de 0,7: te quedarás sin dedo.

Deinococcus radiodurans es uno de lo seres vivos capaces de resistir las mayores dosis de radiación. Puede sobrevivir a dosis de 5.000 Gy, incluso hasta 15.000 Gy. Y esto es mucha radiación: dosis de 10 Gy pueden ser suficientes para matar a un ser humano. Esta bacteria se aisló por primera vez en un experimento para comprobar si los alimentos enlatados resisten altas dosis de radiación gamma.

Entender cómo hacen estas bacterias y arqueas para sobrevivir en condiciones tan extremas nos puede dar pistas de cómo podría ser la vida en otros planetas. Pero además, en muchos casos conocer los mecanismos moleculares y genéticos que permiten a estos microbios adaptarse a estos ambientes puede tener implicaciones prácticas y biotecnológicas muy importantes. La vida al filo de lo imposible no es mera curiosidad científica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada