miércoles, 7 de agosto de 2013

Amamantar al bebe ... y a sus microbios


Desde el mismo momento del nacimiento, comenzamos a reunir a nuestros propios microbios, que serán distintos de los de otras personas. Formarán lo que se denomina nuestra microbiota. Nuestro microbios gastrointestinales son muy diversos y tienen una enorme importancia para nuestra salud.



Se han hecho estudios con animales libres de gérmenes, que nacen en el laboratorio en condiciones higiénicas sin microbios y se mantienen en ambientes estériles, y se ha comprobado que padecen muchos problemas de salud. La naturaleza de la microbiota gastrointestinal que adquirimos los primeros meses de nuestra vida es fundamental para desarrollar de forma correcta nuestro sistema de defensa inmune, y puede influir directamente en enfermedades inflamatorias de las mucosas y problemas de autoinmunidad y alergias que pueden aparecer varios años después.

Se ha comprobado que la microbiota gastrointestinal de niños que nacen por cesárea es más parecida a los microbios de la piel, mientras que la de los niños que nacen de forma natural por vía vaginal es más parecida a los microbios de la vagina de la madre. En niños prematuros es más fácil sufrir una enterocolitis necrotizante, y el riesgo disminuye si se les alimenta con leche materna.

¿Cómo influye la alimentación del bebe en la composición de la microbiota gastrointestinal?, ¿hay diferencias si se les alimenta de forma natural con leche de la madre o con leche artificial con biberón?, ¿qué es mejor amamantar o biberón?. Para los microbios, y para la salud del bebé, sin duda es mejor la leche materna.

Experimentos de biología molecular con microarrays demuestran que las células epiteliales expresan de forma diferente hasta 146 genes según el bebe haya sido alimentado con leche materna o artificial. Además, la microbiota de los bebés alimentados con leche artificial es más rica en bacterias del grupo de los Firmicutes y menos en Bacteroidetes, mientras que la microbiota de los alimentados con leche materna es mucho más diversa. Por lo tanto, el tipo de alimentación del bebe influye en los microorganismos de su intestino.

Pero no solo eso, la leche materna también ayuda a alimentar a los propios microorganismos del bebe. Uno de los componentes más abundante en la leche materna son los oligosacáridos (moléculas compuestas por unos pocos azúcares), que los bebés no pueden digerirlos durante los primeros meses. ¿Para qué sirven entonces?. Estos oligosacáridos de la leche materna ayudan a que aumente la población de bifidobacterias en el intestino del bebe, siendo predominantes durante los cuatro primeros meses de vida. Además, estos oligosacáridos son más que alimento para los microbios. Hay datos que sugieren que los oligosacáridos actúan como antiadhesivos antimicrobianos que previenen que los microbios patógenos como Streptococcus pneumonia, E. coli o Listeria monocytogenes se unan a la superficie de la mucosa del intestino del bebe, y disminuyen así el riesgo de una infección.

La alimentación con leche materna protege de la aparición de diarreas y de enterocolitis en el recién nacido y se ha asociado a una reducción de riesgo de padecer inflamaciones intestinales, obesidad e incluso diabetes de tipo 2 en la edad adulta.

Conclusión: no hay nada como una madre! Es importante alimentar a los microbios del bebé tanto como darle de comer al propio bebé.

Infant Microbiome Project  es un proyecto de investigación que pretende estudiar el papel de los oligosacáridos de la leche materna en la microbiota gastrointestinal del bebé.

What comes first, the baby or her intestinal microbiota?. 2013. J. L. Fox. Microbe 7(6): 256-257.

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