lunes, 13 de enero de 2014

El caso del bebé que se curó del SIDA


El SIDA sigue siendo una enfermedad incurable. Desde que se describió el primer caso ha habido cerca de 70 millones de personas infectadas por el virus HIV, pero solo se ha documentado un caso de una persona que se haya curado: Timothy R. Brown, conocido como “el paciente Berlín”, enfermo de leucemia aguda y que en el año 2008 recibió un trasplante de médula que sustituyó sus células del sistema inmune por las de un donante, que portaban una mutación en el receptor CCR5 y eran resistentes a la infección por el virus. Lógicamente, esta técnica (destruir primero todas tus células del sistema inmune y trasplantarte una médula que sea compatible y de un donante resistente al virus) es tan peligrosa que no es posible aplicarla a otros enfermos de SIDA.


En marzo de 2013 se presentó en un congreso en Atlanta (EE.UU.) el caso de un bebé que puede pasar a la historia como la segunda persona que se ha curado del SIDA. En noviembre se publicaron los resultados definitivos en The New England Journal of Medicine y recientemente la revista Nature lo seleccionó como uno de los 10 trabajos de investigación más importantes del 2013.

Probar que una persona se ha curado totalmente del VIH es muy difícil. Hay que demostrar que ya no tiene el virus en su cuerpo y que su sistema inmune está sano, sin tomar más anti-retrovirales.

Ya se sabía que la administración de anti-retrovirales a mujeres embarazadas con VIH puede prevenir que el niño nazca infectado. Si se trata con antirretrovirales a la madre, el nacimiento es por cesárea y se evita la lactancia materna, la posibilidad de infección del bebé es mínima. Sin embargo, en este caso la madre del niño estaba infectada por el virus HIV-1 y no había sido tratada con medicación anti-VIH durante el embarazo. Además, a las pocas horas de nacer se detectó la infección en el bebé. Con solo 30 horas de vida se comenzó un tratamiento fuerte antirretroviral (triple terapia de zidovudina, lamivudina y nevirapina) que no es normal administrarla a niños tan pequeños y que se continuó durante 18 meses. A partir de entonces, dejó de ir a la consulta médica y de tomar medicación hasta un año después. Los médicos volvieron a verle a los 30 meses de edad y entonces comprobaron que, aunque llevaba casi un año sin tratamiento, no había ya rastro del virus en su sangre, ni virus, ni anticuerpos anti-VIH circulantes. No se pudo detectar el VIH. El niño tiene ya dos años y medio, sigue sin tomar medicación y de momento está sano.

Los resultados sugieren que el tratamiento fue capaz de evitar que el virus se estableciera en las células reservorio o almacén en las que el VIH acostumbra a “esconderse”. Parece ser que un tratamiento fuerte y muy temprano con anti-retrovirales (se comenzó cuando el bebé tenía tan solo 30 horas de vida) pudo impedir que el virus alcanzará el tipo de células que emplea para establecerse como reservorio y persistir la infección. Aunque son necesarios más estudio, este trabajo sugiere que prevenir que el virus se establezca en las células reservorio puede ser una vía de encontrar la curación del SIDA.

No obstante, las personas que actualmente están siguiendo un tratamiento anti-VIH no deben abandonarlo y deben continuar tomándose toda la medicación, dejar de tomar una sola pastilla al día puede ser peligroso.

Persaud, D., et al. (2013). Absence of detectable HIV-1 viremia after treatment cessation in an infant. N Engl J Med., 369 (19), 1828-1835 DOI: 10.1056/NEJMoa1302976

2 comentarios:

  1. Ojalá se avance en este y otros casos (cáncer,alzheimer,parkinson) que tantos disgustos dan a nuestra sociedad y que tanto preocupan. Lo del SIDA es un caso terrible que genera mucho repelús en la sociedad, recuerdo un caso en el que en una charla la ponente dijo que todo el mundo dice que trata con normalidad a alguien con sida,algo que comprobó en el público ya que todos levantaron la mano ante su petición de "levantar la mano los que tratan con normalidad a alguien con sida", pero luego se les propuso un caso práctico diciendo si les importaba que un niño de la guardería de sus hijos tuviera sida y ya todos empezaron a poner excusas y creo que nadie levantó la mano afirmando que estaría tranquilo si su hijo va a esa guardería.

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  2. Muchas gracias, Álvaro por tu comentario. Sí, yo en clase también hago un ejercicio parecido, y a todos se nos llena la boca hablando de solidaridad pero a la hora de la verdad somos bastante hipócritas. Te recomiendo leas esta otra entrada:
    http://microbioun.blogspot.com.es/2013/09/que-probabilidad-tienes-de-contagiarte.html

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